| Sobre el Sindrome de Marfan ¿A qué denominamos Síndrome de Marfan? A una enfermedad del tejido conectivo que se trasmite de padres a hijos, ósea es hereditaria, que afecta a muchos sistemas y órganos del cuerpo humano, pero enfáticamente a esqueleto, ojos, y corazón, específicamente la aorta, que es la principal arteria del cuerpo humano.
Existen muchos desórdenes hereditarios del tejido conectivo y el Síndrome de Marfan es uno mas de ellos. ¿Que características tiene el síndrome marfan? Entre ellas resalta: En el sistema esquelético: apariencia delgada
o muy delgada, estatura alta, extremidades superiores e inferiores largas,
dedos de las manos y pies largos y delgados, deformación de la
columna vertebral, generalmente tienden hacer escoliosis dorsal o lumbar
o ambas, pecho cóncavo (llamado también pectus carinatum)
o convexo (pectus excavatum), paladar deformado, alto y arqueado, dientes
amontonados; y pie plano. En el sistema cardiovascular: dilatación
de la aorta ascendente (y en algunos casos de la descendente), fallas
en las válvulas del corazón, especialmente en la mitral
y aórtica, aneurisma aórtico (ascendente y descendente)
y disección de la aorta. En el sistema ocular: anormalidades
en la posición normal del cristalino (luxación o subluxación),
miopía, desprendimiento de la retina, estrabismo y glaucoma. En el sistema respiratorio: enfisema
(producido por un ensanchamiento de los alvéolos pulmonares) y
neumotórax (colapso pulmonar). En el sistema nervioso: ectasia dural (por ensanchamiento de la membrana que envuelve al cerebro y la espina dorsal). ¿Que otros síntomas tiene el síndrome marfan? · hernia hiatal No todos los afectados con el Sindrome de Marfan presentan todos los síntomas, estos pueden variar de una persona a otra, en cantidad y en severidad. ¿Qué se debe considerar para ver si un paciente está afectado con el Síndrome de Marfan?
· La historia familiar y estudio del árbol
genealógico del paciente, pues la mayor parte de pacientes lo heredan
de sus progenitores que también ya lo poseen. · Un examen clínico detallado, hecho por
un especialista que incluya análisis del sistema esquelético,
para ver anormalidades en columna vertebral, extremidades superiores e
inferiores, y esternón. · Un examen oftalmológico minucioso, que
considere fondo de ojo para ver las fallas que usualmente ocurren en el
cristalino u otras partes del ojo. • Un electrocardiograma y una ecocardiografía para ver la situación del sistema cardiovascular, que frecuentemente no es evidente en un examen clínico común y corriente. ¿Qué tratamiento debe tener un paciente afectado con Síndrome de Marfan? El Síndrome de Marfan es una enfermedad que necesita
tratamiento todo el tiempo. Actualmente con el avance de la de la cirugía
cardiovascular, y esto junto a un estilo de vida saludable, el Marfan
tiene un mejor nivel de vida. Todo individuo afectado por el Síndrome
de Marfan debe someterse anualmente a: · Una eco cardiografía, para verificar
el tamaño y el buen funcionamiento del corazón y específicamente
de la aorta. En caso de diagnóstico de aneurisma o disección
aórticos la tomografía y la resonancia magnética
son usados con mucho éxito. · Un examen oftalmológico, porque es posible
que los defectos visuales tengan que ser corregidos con lentes. Es importante
ver como evoluciona la retina y el nervio óptico también. · Durante la niñez y adolescencia es necesario visitar al traumatólogo, por las fallas que se presentan en el sistema esquelético, en especial, en la columna vertebral y esternón. Así mismo se debe considerarse lo siguiente: · El uso de medicamentos basados en beta-bloqueadores,
recetados por el cardiólogo, para disminuir la presión sanguínea
y con ello reducir alteraciones en la aorta. · A veces es conveniente tomar antibióticos,
siempre recetados por un médico, antes de tratamientos dentales
o genitourinarios, para reducir el peligro de infecciones, especialmente
en pacientes que sufren de prolapso valvular. · Adaptarse a un estilo de vida un tanto sedentario
o que no involucre mucho esfuerzo. Puede dejarse de hacer ejercicios físicos
extenuantes o deportes de contacto, pues esto reduce el peligro de dañar
la aorta. |